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Surjet integra la codificación en la maquinaria de envasado que tú fabricas o distribuyes, y se queda con el servicio técnico y el consumible. Tú vendes tu línea completa, sin montar un departamento de marcaje.
Un fabricante de envasadoras o de líneas de final de línea se encuentra siempre con la misma pieza incómoda: el cliente quiere que la máquina salga marcando fecha y lote, pero el codificador es de otro fabricante, tiene su propio consumible y necesita un servicio técnico que no es el tuyo.
Ahí entramos nosotros. Seleccionamos la tecnología que encaja con tu máquina, la integramos con el PLC, el encoder y el detector de producto, y a partir de la entrega asumimos el servicio técnico y el suministro de consumibles del usuario final. Tú entregas una línea que codifica y no heredas la postventa del marcaje.
El mismo esquema vale si eres distribuidor o integrador: vendes a tu cartera con condiciones de partner, nosotros ponemos la formación, el soporte y el recambio, y tú te quedas con la relación comercial y con la recurrencia del consumible.
HABLAR DE UNA COLABORACIÓN
Los dos caminos existen y conviven, pero el reparto de trabajo y de margen es distinto. Esto es lo que cambia en la práctica.
¿No sabes en cuál encajas? Muchos partners empiezan en un modelo y acaban en el otro. Cuéntanos qué fabricas o a quién vendes y lo vemos.
Un programa de partners que se queda en un descuento no sirve de nada: el problema del marcaje nunca es el precio del equipo, es quién lo arregla el día que se para la línea de tu cliente.
Nos mandas el material, la velocidad de línea y el dato que hay que imprimir, y decimos qué tecnología aguanta eso. Si el láser no marca ese plástico, lo decimos antes de que lo prometas en tu oferta.
Marcamos muestras del envase de tu cliente con el equipo candidato y te devolvemos la pieza impresa. Es el argumento que cierra la venta y el que evita una devolución tres meses después.
Soporte de montaje, sincronización con encoder, señal de disparo y diálogo con el PLC. El codificador arranca y para con tu máquina, no como un aparato suelto colgado al lado.
Formamos a comerciales y a técnicos en las tecnologías que vas a mover, y repetimos la formación cuando entra gente nueva o sale una gama nueva. No es un manual en PDF.
Técnicos propios en toda la península y almacén de tinta, disolvente, ribbon y recambio en Dos Hermanas. Tu cliente no se queda parado y tú no montas un SAT. Cómo trabaja nuestro SAT.
Precio de partner en equipo y consumible, con margen para que la codificación deje de ser un coste de tu presupuesto y pase a ser una línea de ingreso.
Representamos varias marcas en cada tecnología, así que la recomendación no está condicionada por tener un solo proveedor detrás.
Citronix. Marcaje sin contacto sobre casi cualquier superficie y a velocidad alta. Es el comodín cuando la línea mezcla envases distintos y no hay un solo material dominante.
Illumex y PolyTIJ. Cartucho, sin mantenimiento y sin disolvente, con muy buena definición. Encaja en máquinas donde no hay sitio ni ganas de gestionar una tinta líquida.
Savema. Impresión sobre el propio film antes de sellar, en flowpack, termoselladora y embolsadora. Es la opción natural para integrar en máquina de envasado flexible.
DIKAI. CO2, fibra y UV. Marca permanente y sin consumible, muy indicado cuando el cliente quiere eliminar el gasto recurrente de tinta o exige que el código no se borre.
UBS y APLINK. Sistemas de imprimir y aplicar para caja y palé, integrables al final de tu línea con etiqueta logística SSCC y lectura de verificación.
Zebra, SATO, TSC, Toshiba y Epson, en monocromo y en color. Para etiquetado de producto acabado, tirada corta y personalización sin pasar por imprenta.
Sí, es el caso más habitual. Trabajamos sobre el prototipo o la primera unidad de serie: elegimos la tecnología, definimos el punto de marcaje, resolvemos el soporte mecánico y dejamos la comunicación cerrada con tu PLC, con señal de disparo, encoder y entradas y salidas. A partir de ahí puedes replicar el montaje en el resto de máquinas.
Nosotros, con técnicos propios formados por los fabricantes, en toda España y Portugal. Es justamente la parte que un OEM no quiere heredar: no tienes que formar personal ni mantener recambio de codificación en stock. Si prefieres aparecer tú como interlocutor, también se puede montar así.
No fijamos un mínimo de entrada. Lo que miramos es la recurrencia: cuántas máquinas al año llevan codificador o cuántos clientes de tu cartera lo van a necesitar. Las condiciones se ajustan a ese volumen real, no a un compromiso firmado por adelantado.
En integración OEM sí es posible presentar el conjunto como parte de tu máquina. Lo que no cambia es la trazabilidad técnica del equipo: el número de serie, la documentación del fabricante y el marcado CE son los del codificador. Sobre ese esquema hablamos caso por caso.
Sí, y es lo que recomendamos siempre. Nos envías muestras del envase real y te devolvemos las piezas marcadas con la tecnología candidata, junto con la valoración de qué aguanta y qué no. Es lo que evita prometer en oferta algo que luego no se sostiene en producción.
Damos servicio en toda la península, España y Portugal, desde nuestra base de Dos Hermanas, Sevilla. Si tus máquinas se instalan repartidas por varias comunidades, la cobertura y el compromiso de respuesta son los mismos.
Damos servicio a equipos que no hemos vendido nosotros siempre que sean tecnologías que dominamos. También existe el plan renove para sustituir equipos antiguos, que suele ser un buen argumento cuando el codificador viejo condiciona la venta de tu máquina nueva.
Cuéntanos qué máquina fabricas o a qué clientes vendes y te decimos qué tecnología encaja y cómo se reparte el trabajo.
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