El error de marcado casi nunca viene del equipo: viene de la combinación entre el material y la tinta o la fuente láser. Sobre plástico no poroso hace falta tinta de disolvente o láser UV; sobre cartón, tinta de base agua o alta resolución; sobre metal, láser de fibra; y sobre vidrio, CO2. Acertar esa pareja elimina la mayoría de los códigos ilegibles.
El material manda: tabla de referencia
| Material | Por qué sale el código ilegible | Tecnología que funciona | Qué controlar en línea |
|---|---|---|---|
| Plástico no poroso (PET, PP, HDPE) | La tinta no ancla, se corre o se borra al rozar | CIJ con tinta de disolvente, láser UV | Energía superficial, desengrase previo |
| Cartón y papel | La tinta penetra y el punto se ensancha, bordes difusos | TIJ base agua, alta resolución, láser CO2 | Porosidad del cartón, distancia de disparo |
| Vidrio | La tinta resbala y salta en el lavado | Láser CO2, CIJ con tinta específica | Condensación, lubricante de transporte |
| Metal (inoxidable, aluminio) | Marca de bajo contraste o que se va en limpieza | Láser de fibra | Reflectividad, aceite de embutición, foco |
| Film flexible y laminados | El código se deforma con la tensión del film | Transferencia térmica (TTO) | Tensión de bobina, ribbon, sincronía de mordaza |
| Refrigerado (0 a 4 grados) | Condensación: la tinta cae sobre una capa de agua | CIJ con tinta para superficie húmeda, láser | Salto térmico, soplado antes del cabezal |
| Congelado (18 grados bajo cero) | Escarcha y tinta que no llega a secar | Láser, o etiqueta con adhesivo de baja temperatura | Punto de la línea donde se marca, adhesivo homologado |
Por qué el equipo casi nunca es el culpable
Cuando entramos en una planta por códigos ilegibles, el operario señala la máquina. Casi siempre la máquina imprime lo que se le ha pedido: falla la pareja entre superficie y consumible. Una comprobación resuelve la duda en cinco minutos. Imprime sobre una muestra plana, limpia y parada del mismo envase. Si ahí el código sale nítido y aguanta el frote, el equipo está bien y el problema es el material, la velocidad o la distancia. Si sale mal en estático, toca revisar cabezal, viscosidad o foco, y ahí entra el servicio técnico.
Material por material
Plástico no poroso: PET, PP y HDPE
El plástico no absorbe: la tinta solo se ancla por evaporación del disolvente y por afinidad química. Las poliolefinas, PE y PP, tienen energía superficial baja y la tinta las moja mal. La referencia habitual del sector es que por debajo de 38 dinas por centímetro la adherencia deja de ser fiable, y ahí no hay ajuste de máquina que valga: o se trata la superficie, o se cambia de tinta, o se pasa a láser.
Sobre PET rígido, el codificador inkjet CIJ con tinta de disolvente da resultado inmediato y barato. Si el envase pasa por túnel de agua, hielo o manipulación intensa, la tinta acaba cediendo y compensa mirar el marcaje láser industrial, que no se borra porque no hay nada que rozar.
Cartón y papel: el problema es el contrario
Aquí la tinta agarra demasiado. El cartón absorbe, el punto se expande y un código con bordes limpios en el archivo llega al lector con los módulos fundidos. Cuanto más basto y reciclado es el cartón, más se nota. Con una impresora thermal inkjet de base agua se consiguen resoluciones altas sobre estuche; para corrugado, texto grande y logotipos, la impresora de alta resolución sustituye a la etiqueta preimpresa. Si el código de barras es crítico, fija el estándar del cartón en el pliego de compra: cambiar de proveedor de cajas sin avisar a producción es una causa clásica de lecturas fallidas.
Vidrio: contraste sí, pero cuidado con la integridad
El vidrio no absorbe nada y llega al codificador con película de lubricante o con condensación de la llenadora, así que la tinta cae sobre esa película. El CO2 resuelve el contraste porque marca la propia superficie, pero hay que dosificar: sobre envase retornable o de pared fina, una marca demasiado profunda genera microfisura y compromete el envase. La regla es marcar con el mínimo de energía que dé lectura fiable.
Metal: fibra y decisión sobre el acabado
Sobre acero inoxidable y aluminio manda el láser de fibra, con dos modos que se confunden. El grabado arranca material y deja relieve, con buen contraste pero con rugosidad. El recocido cambia el color sin arrancar material y deja la superficie lisa, y en alimentación y farmacia suele ser preferible porque no crea puntos donde se acumule suciedad ni focos de corrosión. Y desengrasa antes: una pieza recién embutida da resultados irregulares en toda la serie.
Film flexible: el código se mueve con el film
En envasadoras el marcaje puede ser perfecto y llegar deformado al cliente, porque el film se estira. La codificadora de transferencia térmica es la tecnología natural aquí porque imprime con el material parado o sincronizado, y el ribbon se elige según el laminado: uno de cera sobre un film que luego va a fricción se borra. La tensión de bobina manda sobre cualquier parámetro de impresión.
Refrigerado y congelado: primero el agua, después el código
Un envase que sale de cámara a 4 grados y entra en nave a 20 se cubre de condensación en segundos: la tinta cae sobre agua, no sobre el plástico. La solución rara vez es cambiar de tinta, es soplar aire seco antes del cabezal o adelantar el marcaje. En congelado, a 18 grados bajo cero, ninguna tinta convencional seca bien y el adhesivo estándar se despega: quedan marcar antes de congelar, el láser, o una etiquetadora industrial con adhesivo homologado para baja temperatura.
Las tres variables de línea que estropean un marcaje correcto
- Distancia cabezal producto. El TIJ trabaja a pocos milímetros y pierde definición en cuanto se aleja; el láser depende del foco. Una guía suelta da códigos que unas veces valen y otras no.
- Velocidad y sentido. Subir la línea sin recalcular el paso de impresión estrecha o alarga el carácter. Si el envase gira o vibra al marcar, el problema es de transporte.
- Limpieza. Boquilla sucia en CIJ, inyectores secos en TIJ, lente con polvo en láser: la mitad de los avisos que atendemos, y se evitan con rutina de turno.
Cómo se valida que el marcaje está bien
Que un código se lea a ojo no significa que lo lea el escáner del cliente. Con código de barras o GS1 DataMatrix la validación se hace con verificador según ISO 15416 o ISO 15415, y la mayoría de las cadenas exigen grado C o superior. Para adherencia: frote seco, frote húmedo y contacto con el desinfectante del proceso.
Si el equipo no llega al grado exigido por más que se ajuste, el problema ya no es de mantenimiento sino de tecnología, y conviene revisar el plan renove de codificadores industriales antes de seguir gastando en consumible. Tienes las tecnologías por familias en codificación y marcaje y puedes enviarnos una muestra desde contacto.
Preguntas frecuentes
He cambiado de tinta y el código sigue borrándose en botellas de PP, ¿qué me queda?
Si ya has probado tinta de disolvente y sigue cediendo, el problema es la energía superficial del polipropileno. Quedan dos caminos: tratar la superficie con corona o llama, o pasar a láser UV, que no depende de la adherencia. Mide con lápices de dinas: por debajo de 38 ninguna tinta te va a durar.
¿Puedo usar el mismo codificador para cartón y para PET?
Con un CIJ sí, cambiando el tipo de tinta, pero cada cambio implica lavado de circuito y parada. Si alternas los dos materiales varias veces por semana sale más barato tener dos equipos dedicados. Con TIJ basta con sustituir el cartucho.
El código se lee perfecto en línea y el cliente me lo rechaza, ¿por qué?
Porque se juzga a ojo lo que va a leer una máquina. Los lectores miden contraste, uniformidad y deformación de módulos, y un código que te parece nítido puede estar en grado D. Pide el informe de verificación y ataca el parámetro que falla.
¿El láser sirve para cualquier plástico?
No. Cada fuente interactúa distinto con cada polímero y con cada pigmento o carga. El fibra rinde en metal, el CO2 en vidrio y cartón, y el UV en materiales sensibles al calor donde los otros apenas dan contraste. La única forma seria de saberlo es probar con tu envase real.
En congelados, ¿marco antes o después del túnel?
Antes, siempre que el proceso lo permita: marcar a temperatura ambiente y dejar que el código entre ya seco en el túnel evita la mayor parte de los problemas. Si hay que marcar en frío, lo estable es láser o etiqueta con adhesivo de baja temperatura, validado con producto que haya pasado ciclo completo.
¿Cada cuánto hay que revisar el equipo para no repetir el problema?
La limpieza de cabezal y la comprobación visual del código son tarea de turno, no de mantenimiento. Aparte, un CIJ pide revisión preventiva con cambio de filtros y control de viscosidad, y un láser, limpieza de lente y extracción de humos. Esperar a la avería no funciona: casi todas las paradas por marcaje venían avisando semanas antes.