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Codificadora Industrial: Inkjet, Láser y Térmica para Líneas de Producción

13 febrero 2026 8 min de lectura Surjet

Una codificadora industrial imprime la fecha, el lote y los códigos de trazabilidad sobre el producto o su envase mientras avanza por la línea. Las tres familias que cubren casi todos los casos son el inkjet, en sus variantes de chorro continuo CIJ y térmico TIJ, el láser y la transferencia térmica. Cada una encaja en un material y en una velocidad distintos.

Las familias de codificadora y en qué se diferencian de verdad

La diferencia entre una familia y otra no está en la calidad del código, está en el consumible, en la distancia a la que trabaja el cabezal y en el mantenimiento que exige. Esta tabla resume lo que decide la compra en el 90 por ciento de las líneas que visitamos.

Familia Cómo marca Encaja bien en Consumible Mantenimiento habitual
Inkjet CIJ (chorro continuo) Gotas desviadas eléctricamente, sin contacto, a distancia de aproximadamente un centímetro Plástico, vidrio, metal, cable, superficies curvas o irregulares, líneas rápidas Tinta y aditivo (makeup), con disolvente Filtros y revisión periódica del circuito de tinta
Inkjet TIJ (térmico) Cartucho que expulsa la tinta por impulso térmico, muy cerca del producto Cartón, papel, film revestido, códigos 2D y logotipos Cartucho cerrado, base agua o base disolvente Prácticamente ninguno, se cambia el cartucho
Transferencia térmica (TTO) Cabezal de puntos que funde el ribbon contra el film Film flexible en envasadoras horizontales y verticales, termoselladoras Ribbon (cinta de transferencia) Limpieza del cabezal y control del avance de ribbon
Láser Modifica el propio material por absorción del haz Fibra en metal, CO2 en cartón y vidrio, UV en plásticos sensibles Ninguno Óptica limpia y extracción de humos operativa
Alta resolución Cabezal de gran altura de impresión sobre superficie porosa Caja de cartón, embalaje secundario, códigos grandes Tinta a granel Limpieza de cabezal y purga

Lo que decide la integración antes que la tecnología

Antes de elegir familia conviene medir tres cosas en la línea, porque descartan solas la mitad de las opciones.

Velocidad real y estabilidad del producto

No sirve la velocidad nominal de la envasadora, sirve la del envase pasando por delante del cabezal en el peor momento del turno. Si además el producto baila sobre la cinta, la distancia varía, y ahí el inkjet térmico pierde definición antes que el CIJ, que tolera más juego porque proyecta la gota a mayor distancia.

Material y acabado del envase

Un envase poroso absorbe la tinta y fija el código en segundos. Un plástico no poroso, un film brillante o un vidrio necesitan tinta con disolvente o directamente láser. Es el punto donde más presupuestos se hacen mal: se elige por velocidad y luego el código se borra en el túnel de retractilado o con el roce del transporte.

Cuánta información hay que imprimir

Una fecha y un lote caben en dos líneas de texto y las hace cualquier familia. Un DataMatrix GS1 con GTIN, lote, caducidad y número de serie exige resolución, y ahí mandan TIJ, transferencia térmica y láser. Si la información cambia de aspecto en cada referencia, la respuesta ya no es codificar sino imprimir y aplicar con una etiquetadora industrial.

CIJ: la familia que se come las superficies difíciles

El codificador inkjet CIJ es el equipo por defecto en bebidas, química y cosmética porque marca sin contacto, en cualquier orientación, sobre envases curvos y a velocidades que ninguna otra familia de tinta alcanza con la misma holgura. Trabaja con tinta y aditivo, y ese aditivo se evapora, así que hay consumo aunque la línea esté parada con el equipo encendido.

Su punto débil es el mantenimiento. Tiene un circuito hidráulico con filtros y una boquilla que hay que mantener limpia. Bien atendido dura muchos años. Mal atendido empieza con códigos entrecortados y termina en parada de línea. Si nadie en la planta asume la limpieza semanal y la revisión anual, conviene contratar el servicio técnico con la máquina, no después del primer susto.

TIJ: resolución alta y mantenimiento casi nulo

El inkjet térmico usa cartuchos cerrados. Toda la parte delicada, la boquilla, va dentro del cartucho y se renueva cada vez que se cambia, así que el equipo no arrastra averías de circuito. Da resolución del orden de 300 puntos por pulgada, que es lo que hace falta para códigos 2D pequeños y legibles, y se pone en marcha en minutos.

A cambio pide dos cosas. Distancia corta y constante al producto, del orden de pocos milímetros, lo que obliga a una guía mecánica decente. Y coherencia entre tinta y material: los cartuchos de base agua van perfectos sobre cartón y papel, pero sobre plástico no poroso hay que ir a formulaciones de disolvente y verificar el secado con la línea en marcha, no con una muestra apoyada en la mesa.

Transferencia térmica y láser: los dos extremos del coste

La codificadora de transferencia térmica es la respuesta natural cuando se imprime sobre film flexible, dentro de la envasadora, con varias líneas de texto y códigos. Su coste por impresión depende del ahorro de ribbon que consiga el equipo, así que el dato a mirar no es el precio de la bobina sino cuántas impresiones salen de ella con el formato real de la planta.

El marcaje láser industrial juega en el extremo contrario: inversión inicial alta y consumible cero. La fuente se elige por material, fibra para metal, CO2 para cartón y vidrio, ultravioleta para plásticos sensibles. Dos avisos de planta: la marca es permanente, así que un formato mal configurado obliga a retirar producto, y la extracción de humos no es un accesorio opcional cuando se marca plástico.

La caja y el palet son otro problema

Marcar el envase no resuelve el embalaje secundario. Sobre cartón corrugado hacen falta caracteres altos y legibilidad a distancia, y ahí entra la impresora de alta resolución, que imprime sobre la caja lo que antes se hacía con etiqueta preimpresa. Se amortiza rápido en plantas con muchas referencias, que acumulan stock de etiquetas y lo tiran cada vez que cambia un diseño.

Qué mirar en el coste, más allá del precio del equipo

  • Consumo de aditivo con la línea parada, en el caso del CIJ.
  • Impresiones reales por cartucho o por bobina de ribbon con el formato de la planta, no con el del catálogo.
  • Horas de parada por mantenimiento y quién las hace.
  • Repuestos críticos y plazo de entrega, que es lo que marca la duración de una avería.
  • Valor del equipo antiguo, que en muchos casos se descuenta a través del plan renove de codificadores.

Si lo que necesitas resolver es concretamente qué tecnología marca mejor la fecha y el lote en tu envase, la comparativa por dato y por coste por código está desarrollada en la guía de codificadores de fecha de caducidad y lote. Para el resto de casos, el catálogo completo está en codificación y marcaje.

Preguntas frecuentes

¿Puedo poner una codificadora en una línea que ya está montada?

Sí, es lo habitual. Hay que resolver el soporte, la fotocélula que dispara la impresión y, si la velocidad varía, un encoder que la lea. El problema no suele ser la máquina sino encontrar un tramo donde el envase vaya guiado y a distancia constante del cabezal.

¿Qué familia da menos problemas si no tengo personal de mantenimiento?

El TIJ, porque la parte que se estropea se tira con el cartucho, y el láser, porque no tiene consumible. El CIJ es una gran máquina, pero necesita a alguien que la limpie con constancia y una revisión anual seria.

¿La tinta aguanta el frío, la humedad o el retractilado?

Depende de la formulación, no de la máquina. Hay tintas para condensación, para congelado y para superficies que luego pasan por calor. La prueba válida es marcar producto real y someterlo al proceso completo, transporte incluido.

¿Puedo imprimir con la misma máquina en varias líneas?

Se puede, pero rara vez compensa. Cada traslado obliga a reajustar soporte, fotocélula y formato, y ese tiempo se paga en paradas. Solo tiene sentido en líneas que trabajan por campañas y nunca a la vez.

¿Cuánto dura una codificadora industrial?

Bastantes años si se mantiene, y ese es el matiz. Lo que marca el final de la vida útil no suele ser el desgaste mecánico sino la disponibilidad de repuestos y la falta de conectividad con el sistema de producción.

¿Y si lo que quiero es marcar sin tinta?

Entonces la conversación es de láser, y la primera pregunta es el material: metal, cartón, vidrio o plástico, porque cada uno pide una fuente distinta. Si necesitas ayuda para decidirlo con tu envase delante, el camino corto es escribir a contacto y enviar una muestra.

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SJ

Equipo Surjet Codificación, marcaje y etiquetado industrial desde 2003. Instalamos y damos servicio en España y Portugal.

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