Para codificar botellas de PET las tecnologías que funcionan son la inyección de tinta continua CIJ con tinta de secado rápido y el marcaje láser UV o CO2. La dificultad no es el plástico: es que la botella llega al punto de marcaje mojada, fría, curva y a gran velocidad, y esas cuatro cosas juntas descartan cualquier equipo mal elegido.
Cuando una línea de embotellado empieza a devolver botellas con la fecha corrida o directamente sin código, casi siempre se busca el fallo en el codificador. Y casi siempre está en otro sitio. El PET no es un material difícil de marcar por ser plástico: es difícil porque llega al punto de marcaje mojado, frío, curvo y a gran velocidad, y esas cuatro cosas juntas tumban cualquier tecnología mal elegida.
Este artículo repasa qué equipos funcionan de verdad sobre botella de PET, cuáles no pese a lo que se lee por ahí, y las decisiones de instalación que deciden el resultado tanto como el propio equipo.
Por qué el PET se resiste al marcaje
Hay cinco factores que se suman, y conviene separarlos porque cada uno se resuelve de una forma distinta.
Superficie no porosa y de baja energía superficial. El PET es liso y no absorbe. La tinta no penetra: se queda encima y tiene que anclarse por afinidad química. Una tinta genérica se queda en la superficie y se va con la primera uña.
Curvatura. La botella es redonda, así que la distancia entre el cabezal y la superficie cambia dentro del propio carácter. Cuanto más se aleja el cabezal, más se abre el chorro y más borroso sale el código.
Transparencia. Un código no se lee por sí mismo, se lee por contraste. Sobre PET transparente y con líquido claro detrás, un marcado sin pigmento puede ser prácticamente invisible según cómo dé la luz en el punto de inspección.
Velocidad. Las líneas de embotellado van rápidas y el hueco entre botellas es pequeño. El codificador tiene que ir sincronizado, no simplemente ser capaz de imprimir rápido.
Condensación. Este es el que se ignora casi siempre y el que más problemas causa. Va aparte.
La condensación es el problema que nadie mira primero
Una botella que sale de llenado en frío o que entra en una nave cálida y húmeda se cubre de una película de agua. Sobre esa película, la tinta no toca el PET: toca el agua. El código sale, parece correcto en la inspección visual inmediata y se borra o se corre más adelante, cuando ya está en el palet.
Lo peor de este fallo es que es intermitente. Aparece los días húmedos y desaparece los secos, así que se persigue durante semanas como si fuera un problema del equipo. Se cambia la tinta, se limpia el cabezal, se llama al servicio técnico, y a la semana siguiente vuelve.
La solución es de instalación, no de compra. Hay tres caminos y suelen combinarse:
Secar el punto de marcaje con aire. Un cuchillo de aire o una boquilla dirigida justo antes del cabezal retira la película de agua de la zona concreta donde va el código. No hace falta secar la botella entera.
Cambiar el orden de operaciones. Si el proceso lo permite, marcar antes de llenar y enfriar. Una botella vacía y a temperatura ambiente es una superficie muchísimo más agradecida.
Usar tinta formulada para superficie húmeda. Existen, pero son la tercera opción, no la primera. Una tinta específica sobre una botella que sigue chorreando tampoco hace milagros.
Las tecnologías que funcionan sobre PET
| Tecnología | Cuándo es la opción correcta | Límites reales |
|---|---|---|
| Inyección continua CIJ | Estándar en embotellado. Sin contacto, tolera curvatura y velocidades altas. Fecha, lote, hora y códigos 2D pequeños | Necesita tinta adecuada al PET y superficie seca. Consume aditivo y pide mantenimiento periódico |
| Láser UV | Marcado permanente y sin consumible sobre plásticos sensibles, en frío, con buen contraste y sin dañar la pared | Inversión inicial mayor. Requiere extracción de humos y evaluar cada material con muestra real |
| Láser CO2 | Muy eficaz cuando el código va sobre una zona lacada, serigrafiada o sobre la etiqueta, retirando la capa superior | Sobre PET transparente desnudo el contraste suele ser pobre y el aporte térmico es mayor |
| Inyección térmica TIJ | Alta resolución para códigos 2D densos en líneas de velocidad media, con cartucho y sin mantenimiento de circuito | Exige distancia corta y muy estable, lo que complica su uso sobre superficie muy curva |
| Etiqueta y aplicador | Cuando hay que poner mucha información, color o un código grande que no cabe marcado directamente | Añade un consumible y un punto de fallo mecánico. La etiqueta tampoco pega bien sobre PET mojado |
Para líneas de embotellado la respuesta por defecto sigue siendo el codificador inkjet CIJ, y en nuestro catálogo de equipos CIJ están las series que instalamos habitualmente en este tipo de línea.
Sobre el láser: la longitud de onda importa más que la potencia
Cuando se plantea marcar PET con láser, la pregunta útil no es cuántos vatios sino qué longitud de onda. Es el mismo criterio que explicamos en la comparativa de láser frente a inyección de tinta.
El láser de CO2 trabaja muy bien sobre materiales orgánicos y sobre capas de laca o tinta que se pueden retirar para revelar el color de debajo. Sobre PET transparente sin ninguna capa, el resultado suele ser un marcado de contraste flojo y con más aporte de calor del deseable.
El láser UV es la respuesta cuando el material es un plástico sensible. Marca en frío, con una interacción mucho más superficial, y por eso da contraste sin comprometer la pared del envase. Es la vía razonable para PET cuando se quiere un código permanente y sin consumible. Tenemos también el codificador láser de UV pensado para integración en línea, y el resto de la gama está en la categoría de láser junto a la información general de marcaje láser industrial.
Hay un punto que conviene decir claro: sobre una botella de pared fina el láser no se ajusta a ojo. Un exceso de potencia puede debilitar la pared en la zona marcada, y en un envase presurizado eso no es un defecto estético. Cualquier proyecto de láser sobre PET empieza por marcar muestras reales del envase real y comprobarlas.
Por qué la TTO no marca una botella de PET
Es una confusión frecuente, y merece la pena aclararla porque se repite en muchos textos. La transferencia térmica TTO imprime por contacto: un cabezal calienta un ribbon contra el soporte y transfiere la tinta. Eso funciona sobre film flexible y sobre etiquetas, que ceden y hacen contacto pleno.
Una botella de PET rígida es lo contrario: es curva, es dura y no permite el contacto uniforme que la tecnología necesita. La TTO es la reina del envase flexible y de la etiqueta, y ahí la recomendamos sin dudar, pero no es una tecnología para marcar directamente una botella. Si tu producto va en doypack, en film o en flow pack, entonces sí conviene mirar transferencia térmica.
La tinta decide la adherencia
En CIJ sobre PET, la elección de tinta pesa tanto como la del equipo. Las tintas de base MEK son las que mejor se anclan sobre plásticos no porosos, porque atacan ligeramente la superficie y crean adherencia real en lugar de quedarse encima. Nuestro suministro de tintas para Citronix cubre las familias que se usan en este tipo de línea.
Tres avisos que ahorran disgustos:
Sobre PET transparente, valorar tinta pigmentada. Si el contraste no llega con tinta de contraste normal, una tinta blanca o de color resuelve la lectura donde una negra sobre líquido claro se pierde.
Si el producto va a contacto alimentario, la tinta importa. Hay familias formuladas para migración baja y para envases que van a esterilización. No es un detalle: es parte del cumplimiento, como recogemos en el repaso de normativa de codificación en industria alimentaria.
No mezclar marcas. En un CIJ la tinta forma parte del circuito hidráulico y está formulada para una viscosidad y una conductividad concretas. Una tinta genérica atasca el inyector y deja el equipo fuera de garantía.
Dónde colocar el código
La posición del código no es una cuestión estética. Determina si se puede leer, si aguanta y si el equipo puede alcanzarla con una distancia estable.
El hombro de la botella es la zona habitual, pero es donde más cambia la curvatura. Hay que fijar el cabezal con guías mecánicas para que la distancia no varíe de botella a botella.
El anillo del cuello es más plano y más estable, aunque el espacio disponible es pequeño y limita la cantidad de información.
El tapón es una alternativa interesante porque suele ser polipropileno o polietileno opaco, con más contraste que el PET transparente. El inconveniente es evidente: si el tapón se cambia, el código se va con él.
La base se usa poco, se raya con el transporte y obliga a girar la botella para leerla. Antes de fijar cualquier posición conviene comprobar que el lector la alcanza en las condiciones de la línea, que es la parte de verificación y trazabilidad que se suele dejar para el final y debería ir al principio.
Velocidad y sincronización
Que un equipo declare una velocidad máxima no significa que la línea vaya a imprimir bien a esa velocidad. Hacen falta dos elementos que a veces se dejan fuera del presupuesto y luego se echan de menos.
El detector de producto dice cuándo empieza cada botella. Sin él, el equipo imprime a ciegas y cualquier hueco desalinea todo lo que viene detrás.
El encoder mide la velocidad real del transporte. Si la línea acelera y frena, y el equipo trabaja con una velocidad fija programada, los caracteres salen estirados o comprimidos según el momento. Es la causa clásica de que la fecha se lea perfectamente en la muestra de prueba y salga deformada en producción real.
Errores frecuentes en botella de PET
Elegir el equipo antes de probar sobre el envase real. El PET de una botella de agua y el de un envase de aceite no se comportan igual. La prueba se hace con la botella real, llena y a la temperatura de la línea.
Subir la potencia o la saturación cuando el código sale flojo. Si el problema es humedad o distancia, insistir por ahí solo empeora el resultado y acelera el ensuciamiento.
Olvidar de dónde sale el dato. La fecha y el lote deben venir del sistema de producción. Botellas perfectamente impresas con los datos del lote anterior son un problema mucho peor que un código borroso, porque nadie lo detecta. Lo mismo aplica al código GTIN cuando hay identificación comercial de por medio.
Dejar el mantenimiento del cabezal para cuando falle. En CIJ el cabezal se limpia por calendario. Sobre cómo funcionan los cabezales de impresión tenemos un artículo que ayuda a entender por qué esperar al síntoma sale caro.
Preguntas frecuentes
¿Qué impresora es mejor para codificar botellas de PET?
En líneas de embotellado a velocidad alta, la respuesta habitual es un codificador de inyección continua CIJ con tinta de base MEK, porque marca sin contacto, tolera la curvatura y sigue el ritmo de la línea. Si se busca un código permanente y sin consumible, la alternativa es el láser UV. La elección definitiva se toma probando sobre el envase real.
¿Por qué se borra la fecha de mis botellas después de codificarlas?
La causa más frecuente es la condensación. Si la botella llega mojada al punto de marcaje, la tinta se deposita sobre una película de agua y no llega a anclarse al plástico. Se ve bien al salir y falla más tarde. La solución es secar con aire la zona concreta del código antes del cabezal, o marcar antes de llenar y enfriar.
¿Se puede marcar PET con láser sin dañar la botella?
Sí, siempre que se elija bien la fuente y se valide con muestras reales. El láser UV marca en frío y con una interacción muy superficial, lo que lo hace apto para plásticos sensibles. Lo que no se puede hacer es ajustar la potencia a ojo sobre una pared fina, porque un exceso puede debilitar el envase sin que el defecto sea visible.
¿Sirve una impresora de transferencia térmica TTO para botellas?
No para marcar la botella directamente. La TTO imprime por contacto contra el soporte y necesita una superficie que ceda, como el film flexible o la etiqueta. Sobre una botella rígida y curva no consigue el contacto uniforme que la tecnología requiere. Para envase flexible, en cambio, es la opción de referencia.
¿Cuánto mantenimiento necesita un codificador en una línea de embotellado?
Un CIJ pide limpieza periódica del cabezal, cambio de filtros por horas de funcionamiento y control del nivel de aditivo, que se consume incluso cuando el equipo está encendido sin imprimir. La regla más importante es no apagarlo nunca por el interruptor general en paradas largas: hay que usar la secuencia de parada del propio equipo para que limpie el circuito.
Cómo lo planteamos en Surjet
Llevamos instalaciones de codificación y marcaje en líneas de bebida y producto líquido por toda España y Portugal, y en PET la recomendación nunca sale de un catálogo: sale de marcar muestras del envase real, en las condiciones reales de la línea, y comprobar el resultado a las horas y a los días.
Cubrimos el proyecto completo, desde la elección del equipo y la tinta hasta la integración con detector y encoder, con servicio técnico y suministro de consumible. Si tienes una línea con este problema, cuéntanos qué envase es, a qué velocidad va y en qué punto del proceso se codifica. Con esos tres datos se puede orientar de verdad.