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Un cabezal de impresión térmico es una banda de puntos calefactores, entre 200 y 600 por pulgada, que se enciende y se apaga a cada milímetro de etiqueta: es un consumible, no una avería. Suministramos recambios originales para impresoras de etiquetas y equipos de transferencia térmica de cualquier marca.
Un cabezal térmico es una banda de puntos calefactores, entre 200 y 600 por pulgada, que se enciende y se apaga a cada milímetro de etiqueta. Sobre esos puntos pasa el material, y en las máquinas de transferencia térmica también pasa el ribbon. Es un consumible, no una avería: se gasta por diseño.
La vida útil se mide en kilómetros impresos, no en meses. Un cabezal de 203 dpi bien tratado ronda los 50 km; con ribbon de resina, materiales abrasivos o suciedad en la línea, esa cifra cae rápido. Cuando se quema un punto, ya no vuelve: aparece una raya blanca en todas las etiquetas y solo se resuelve sustituyendo la pieza.
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No todos los problemas de impresión son culpa del cabezal. Antes de pedir uno, comprueba en este orden.
Es el síntoma inequívoco: hay puntos quemados. Si la raya no se mueve al cambiar el rollo ni al limpiar, el cabezal está agotado. Con códigos de barras verticales, una sola raya puede dejar el código ilegible para el escáner.
Eso es suciedad, adhesivo o polvo de papel, no desgaste. Limpieza con alcohol isopropílico y un bastoncillo específico, en frío y con la máquina apagada. Si vuelve a las pocas horas, el problema está en el material o en la ruta del rollo.
Antes de tocar nada, revisa la temperatura, la velocidad y la presión del cabezal, y comprueba que el ribbon corresponde al material. Un ribbon de cera sobre poliéster imprime pálido aunque el cabezal esté nuevo. Si con los parámetros correctos sigue flojo, ahí sí toca cambiarlo.
Suele ser desalineación o presión desigual, y a veces un cabezal con la superficie ya dañada. Si además ves marcas o arañazos en el propio ribbon usado, la cerámica está rayada y arrastra. Ese cabezal va a seguir dando paradas.
Suministramos el cabezal original del fabricante. Si tu modelo no aparece, mándanos el número de serie: casi siempre lo tenemos.
| Marca | Series | Tipo de cabezal | Resoluciones |
|---|---|---|---|
| Savema | Equipos TTO de la serie 30 y 40 | Near edge | 300 dpi |
| Sato | CL4NX, CL6NX, S84, M84 | Plano | 203 / 305 / 609 dpi |
| TSC | TTP, TX, MH, ML | Plano | 203 / 300 / 600 dpi |
| Zebra | ZT, ZM, S4M, 105SL, ZD | Plano y térmica directa | 203 / 300 / 600 dpi |
| Toshiba y Cab | B-EX, B-SA, SQUIX, EOS | Plano | 203 / 300 / 600 dpi |
| Honeywell y Datamax | PM, PX, I-Class, M-Class | Plano | 203 / 300 / 400 dpi |
| APLINK y UBS | Etiquetadoras y print & apply | Plano | 203 / 300 dpi |
La resolución del recambio tiene que coincidir con la del equipo. Montar un cabezal de 300 dpi en una máquina configurada a 203 no mejora la calidad: descuadra la impresión.
El cabezal genérico sale entre un 30 y un 40 % más barato, y ese es todo su argumento. La diferencia está en la cerámica protectora y en la uniformidad de las resistencias, que es justo lo que determina cuántos kilómetros aguanta y cuánto tarda en aparecer la primera raya.
En la práctica hemos visto genéricos durar un tercio que el original. A eso hay que sumarle dos cosas que no aparecen en el presupuesto: la parada de línea para volver a cambiarlo y la garantía del equipo, que el fabricante deja de cubrir si el daño viene de un recambio no homologado.
Un cabezal barato que te obliga a parar la envasadora en plena campaña sale caro. Por eso servimos el del fabricante, sin más opciones, y lo dejamos montado y calibrado si quieres que vaya nuestro servicio técnico.
Se mide en kilómetros impresos, no en tiempo. Un cabezal de 203 dpi bien mantenido ronda los 50 km, y los de 300 y 600 dpi duran menos porque los puntos son más pequeños. Con ribbon de resina, etiquetas de poliéster o polvo en la línea, la vida útil baja de forma notable.
Limpia con alcohol isopropílico e imprime otra vez. Si la zona clara desaparece, era suciedad. Si vuelve exactamente la misma raya, en el mismo sitio y con el mismo grosor, hay puntos quemados y solo se arregla sustituyendo el cabezal.
En la mayoría de impresoras de etiquetas sí: son dos tornillos y un conector. Hay que trabajar con la máquina desconectada, no tocar la línea de puntos con los dedos y ajustar después la presión y la temperatura. En equipos TTO integrados en una envasadora conviene que lo haga un técnico, porque el ajuste de la presión sobre el film es más delicado.
Marca, modelo y número de serie de la impresora, y la resolución con la que trabajas. Con eso identificamos la referencia exacta. Si tienes el cabezal viejo a mano, la etiqueta que lleva pegada suele traer el código del fabricante y agiliza todavía más la búsqueda.
No. Coinciden la resolución y a veces el ancho, pero cambian el conector, la fijación mecánica y la curva de calentamiento que espera la electrónica. Montar uno que no es el suyo, en el mejor de los casos, imprime mal; en el peor, daña la placa.
Las causas habituales son temperatura por encima de lo necesario, presión excesiva, ribbon que no corresponde al material y falta de limpieza. Bajar la temperatura hasta el mínimo que dé un código legible es la medida que más alarga la vida del cabezal, y no cuesta nada.
Mantenemos stock de las referencias más habituales de Savema, Sato, TSC y Zebra. El resto se sirve bajo pedido al fabricante. Llámanos y te confirmamos disponibilidad y plazo en el momento.
Marca, modelo y número de serie. Te confirmamos la referencia, el precio y el plazo, y si lo necesitas te lo montamos y calibramos.
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